El argumento no es de los más originales (un banco muy corrupto, un poli muy dedicado y un dilema moral... ¿cruzo la línea que separa lo legal de lo ilegal o no? ¿es lo mismo ley que justicia?) pero por lo menos no se anda con medias tintas y el tono de paranoia y frenesí de la cinta está bastante bien logrado, gracias en gran medida al trabajo de Naomi Watts y, sobre todo, de Clive Owen. Owen es uno de esos tipos a los que descubres también por casualidad, en mi caso en Croupier (peli en la que interpreta a un personaje con bastantes puntos en común con el protagonista de esta Dinero en la Sombra) y que luego te vas encontrando en películas de todo pelaje pero en las que él por lo menos (casi) siempre mantiene bien tipo. Siempre tienen sus personajes un punto de tortura interior que Owen es capaz de bordar.
En fin, que me ha gustado bastante la película, dicho queda. Y después de verla he extraído dos conclusiones: una, no hay nada que hacer, aunque te cargues al malo, el que viene detrás suele ser peor (triste realidad) y dos: no te metas nunca, nunca, nunca con determinado tipo de italianos... es malo para la salud.

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